El insomnio

EL INSOMNIO 

Tipificación y definición.

Esta tipificado como un trastorno primario del sueño y dentro del apartado Disomnias.

El problema puede consistir en la dificultad para quedarse dormido, insomnio de iniciación, o en la incapacidad para mantener el sueño durante la noche, insomnio de mantenimiento, también pueden manifestarse estas dificultades conjuntamente. Los síntomas pueden aparecer de forma transitoria, pero es la variable de cronicidad la que delimita el insomnio como enfermedad. Algunos especialistas distinguen también entre insomnio primario, aquel en el que dormir constituye la única manifestación de anormalidad e insomnio secundario aquel que es resultado de otros trastornos físicos o psicológicos.

Esta alteración del sueño es la más prevalente y preocupante a nivel sociosanitario, tiene un gran protagonismo en accidentes laborales y de tráfico y se encuentra detrás de algunos fallos humanos que pueden provocar serias catástrofes.

Según Kales en 1984, los distintos tipos de insomnio suelen ser el resultado de distintos factores:

-Psicológicos (ansiedad, depresión, estrés, duelo, etc.)

-Proceso de envejecimiento.

-Enfermedades neurológicas, psiquiátricas o médicas.

-Ámbito hospitalario.

-Administración y retirada de determinados fármacos.

 

Algunas características del insomnio:

-Tiempo que se tarda en conciliar el sueño superior a 30 minutos. Las interrupciones del sueño durante la noche también son superiores a este tiempo.

-Cansancio y somnolencia durante el día. Estado de activación bajo al levantarse y durante el desarrollo de la jornada.

-Pensamientos anticipatorios de miedo a no poder dormir. Preocupación por dormir.

-En ocasiones adicciones a medicación o al alcohol para conciliar el sueño.

 

Estrategias de intervención  (Cognitivo-conductuales).

-Entrenamiento en relajación.

-Control del estímulo.

-Restricción del tiempo de sueño.

-Estrategias cognitivas (de pensamiento).

-Intención paradójica.

-Higiene del sueño.

-Tratamientos combinados.

 

Consejos para mejorar el sueño.

-Levantarse a la misma hora aunque se haya dormido mal.

-No dormir demasiado.

-Hacer ejercicio físico con regularidad.

-Procurar que las condiciones ambientales de la habitación, luz, ruido y temperatura sean adecuadas.

-Evitar la cafeína, té y otras bebidas estimulantes. También el alcohol y algunos fármacos psicoestimulantes resultan contraproducentes.

-Acudir a un médico o psicólogo cuando exista la creencia de alteraciones del sueño y cumplir con las indicaciones del profesional.

 

PACIENTE CON INSOMNIO

Gráfica de la evolución de un paciente con insomnio bajo tratamiento cognitivo-conductual durante 5 semanas.

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Gráfica de la evolución de un paciente con insomnio bajo tratamiento cognitivo-conductual durante 10 semanas.

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